Ritual de rigor que rompe el orgullo y el ego de la persona amada, obligándola a bajar la guardia y buscarte. Genera una necesidad imperiosa de acercarse, pedir perdón y reconocer sus errores. Es un trabajo intenso y directo, ideal para casos donde el otro se muestra distante, altivo o ha tenido actitudes hirientes.
Mi recomendación, especial para manipuladores y narcisistas.
